El rock no pertinente

     Recientemente la revista Esquire publicó un artículo con el título: “Rock isn’t dead: You’re just looking in the wrong place” (El rock no está muerto: Solo estás buscando en el lugar equivocado); bandas como Parquet Courts, Twin Peaks y Car Seat headrest relataban cómo han cambiado las formas tradicionales del rock, y su distribución. Así como usaron estas bandas para dar su testimonio, pudieron haber mencionado artistas como: Hinds, Allah la’s, The Growlers, Boogarins, etc., algunas bandas con más trayectoria que otras, pero todas relativamente recientes y con ciertas similitudes.

En el caso de estas bandas, y otros artistas emergentes que tienen menos alcance, es recurrente el sonido Velvet Undergroundesco lo-fi, a veces un tanto psicodélico. Ahora, si bien es cierto que estos artistas trajeron de vuelta al rock n’ roll con nuevas generaciones, y con nuevos medios de distribución, no podemos decir que tenga la misma relevancia que hace medio siglo, es por eso que hago la afirmación: el rock n’ roll no está muerto, y no lo estará pronto, pero no tiene la misma relevancia que hace 50 años y eso está bien.

No solamente es la popularidad que está en debate, ya que hay una gran cantidad de música “impopular” que es relevante para nuestros tiempos. Partamos de que hoy en día no es lo mismo descargar la discografía completa de Jimi Hendrix que haber conseguido una copia original del Are you experienced? en los sesentas. Esto por el simple hecho de que el rock, así como muchos géneros, tiene una fuerte carga social, va marcando época, y va en función de las normas y valores que existen en un determinado tiempo, rompiendo lo establecido. Por esta razón en nuestros tiempos, queramos o no, Hendrix no es un artista que nos represente. Otro ejemplo más claro sería el primer disco Black Sabbath, que abrió una brecha entre el rock ya explorado y el metal sucio, lleno de perversión y oscuridad que emanaban de Ozzy Osbourne. Su lanzamiento fue tan pertinente como necesario para la música y recibió una lluvia de críticas apaleadoras, la misma revista Rolling Stone que hoy los pone sobre un pedestal los había atacado hasta el cansancio. Black Sabbath pronto se convirtió en un exponente pionero del metal, e icono de una generación que ciertamente no se parecía a la Generación Y.

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Hendrix prendiendo fuego a su guitarra en el Monterey Pop Festival 1967

Haciendo esta afirmación uno se pregunta: “Bueno pero igual, el 80% de la música en tu iPod está influenciada por estas y otras grandes leyendas del rock, ¿No es eso relevante?” Por supuesto que la influencia siempre se quedará, al igual que su legado, honor a quien honor merece, pero el material de estos artistas tiene una fecha de caducidad. Al igual que toda la música que escuchamos hoy en día de nuevos artistas, ese material está destinado a perecer. De un tiempo para acá con los nuevos métodos de distribución a través del internet, y con la música de cierta forma “democratizada” es más fácil escuchar artistas del otro lado del mundo que tal vez no los conocen ni en su colonia. Así como evoluciona el sonido, también evolucionan las temáticas de las canciones, la estética, la interpretación de los géneros, y como lo he mencionado, la distribución de su material.

Si habláramos únicamente del sonido podríamos encontrar algunas joyas de artistas consistentes que siguen vigentes después de una, dos o varias décadas, incluso hasta la fecha, artistas como: Brian Eno, Frank Zappa, Can, Serge Gainsbourg, Pink Floyd o el mismo Hendrix. Pero todos ellos tienen en común que cuando sacaron sus obras maestras estaban rompiendo las reglas, estaban experimentando y creando nueva música, y romper los paradigmas siempre fue la función más importante del “rock”. Lo que pasa hoy en día es que ya no se rompen las reglas con el rock tradicional, utilizando sus mismas fórmulas, y no por esto se va a dejar de hacer música de cierto género, pero en todo caso lo que se necesita es reinventarlo para que al menos siga siendo interesante.

Entonces, el volver a tener generaciones que hagan rock n’ roll tiene un significado distinto, ellos han reinventado el género y les ha funcionado, ya no es relevante, pero sigue siendo divertido y eso se agradece; por lo tanto no hay que esperar que llegue alguien a “salvar el rock”, mucho menos que “el rock salve a la música”. Como el ridiculísimo comercial de la revista Rolling Stone Italia en el 2013, donde proponían traer de vuelta la música “de verdad”, el rock, y eliminar “la música falsa” (¿?), en este caso la electrónica. No hay otro ejemplo más claro de que el rock se convirtió en un género supremo para muchos conservadores; “la música de verdad” con instrumentos “de verdad”. Lo que realmente les da coraje es que en la perspectiva actual cualquier género musical puede ser efímero, llámese: pop, hip-hop, rock, dub, ska, techno, jazz, etc., etc., y que todos se han nutrido entre ellos, incluso en los mismos géneros surgidos de internet, y esto es porque se toman en cuenta muchos aspectos que van más allá de la complejidad en la ejecución.

Por otro lado, el hecho de que tus artistas contemporáneos favoritos se hayan influenciado de todo el rock clásico del siglo pasado, no significa que te tengas que resignar a adorar sus influencias, hoy hay varias propuestas musicales que podrían exceder esas expectativas, hay que voltear a ver otros géneros y ver la música como un todo, incluso en los géneros regionales que varían de un país a otro, y de una cultura a otra. Se puede buscar más sobre artistas que no se colaron en ninguna lista de hits del rock, no es lo mismo la forma en cómo se llegaba a la fama en los 60’s y 70’s que en el nuevo milenio, hay artistas que nunca tuvieron la oportunidad de grabar con grandes sellos, tener contratos millonarios, ni tocar en grandes escenarios, y hoy se pueden encontrar en internet; hay bandas de mujeres, que tampoco recibieron la atención merecida en su época, artistas que por una u otra razón se han borrado de la historia y musicalmente tienen el mismo peso que los llamados “grandes”.

No hay que convertirnos en simples imitadores de la realidad de otros, el arte no es más que una extensión de nuestra realidad. La música siempre está sujeta a un contexto y eso no hay que olvidarlo; tal vez así se pueda tener un mayor entendimiento de esta forma de expresión, que al final es una de las pocas cosas que podemos compartir como especie.

Por Enrique Becerra

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